domingo, 6 de junio de 2010

Las gotas de la locura: Capitulo IX: La sorpresa


Algunos segundos después, Tom apareció para abrir la puerta. Parecía estar muy cansado y tenía los ojos rojos.
- ¿Estas bien?- Pregunto Meike al verle
- Si, no esperaba verte.
- He venido a hacerte un visita sorpresa
- ¿Y eso a que viene?- Pregunto Tom con mucha frialdad. Meike creía que estaba bromeando, pero cuando le miro la cara vio que lo dijo en serio.
- ¿Acaso tengo que tener alguna razón para venir a verte?
- Siempre es así
Meike miro bastante extrañada a Tom. No estaba para nada contento de que ella hubiese venido a verla
- ¿Acaso te molesta de que yo viniese a verte o qué?
Tom se puso mano sobre su cara y entro en su casa. Meike le siguió bastante preocupada hacia su salón, donde el se sentó en el sofá aun no la mano sobre su cara
- Lo siento cariño… Me duele mucho la cabeza y solo digo tonterías- Dijo Tom entonces.
Meike observo sobre la mesa del salón y vio un par de botellas de cerveza vacías sobre ella. Entonces volvió a recordar cuando Tom estaba de resaca. Siempre estaba de mal humor, le dolía la cabeza y tenía los ojos rojos.
- Tom… Que son esas botellas de allí…- Dijo Meike bastante cabreada…
- ¿Las botellas…? Son de mi hermano…
- ¡No me mientas! Acabo verle salir de la casa, y no creo que tomase el coche después de haber bebido
- Entonces…
- ¿Has vuelto a beber no?
- Si- Dijo con como si no fuese con él el tema. Después de decir eso, él seguía tan tranquilo.
- ¡Me dijiste que dejarías la bebía! ¡Incluso debías dinero! Y hablando del dinero… ¿De dónde lo has sacado?
- ¿Acaso importa?
- Usaste mi dinero, ¿verdad?- Tom no respondió y seguía como si la conversación no fuera con él. Meike no soporto eso y comenzó a gritar- ¡Joder Tom! ¿Es que acaso no aprendes? ¡Tienes que dejar la bebida!
Tom se levanto y paso de lado de Meike. No quería seguir escuchándola y se dirigió hacia su habitación.
- ¿Me estas escuchando? ¡Esto no puede seguir así!
- Déjame en paz…- Dijo él cuando se detuvo
- ¡No pienso hacerlo!
Tom se giro y ando hacia ella mientras gritaba:
- ¡Tú no eres mi madre!
Entonces Tom golpeo a Meike en la cara. La chica cayó al suelo sin poder hacer nada. Cuando estaba en el suelo, comenzó a temblar y a llorar levemente. Nunca antes le habían pegado así, y muchísimo menos su novio.
- ¡Que esta pasado aquí!- Dijo el hermano de Tom que acabada de llegar. Miro a Meike en el suelo que estaba llorando y con una mano sobre su ojo derecho- ¡Tom! ¿Qué es lo que acaba de pasar aquí?
Tom no dijo nada y entro en su habitación con mucha tranquilidad. Su hermano se acercó a Meike y la ayudo a levantarse, pero cuando lo hizo ella le empujo y salió corriendo de la casa.

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