lunes, 30 de enero de 2012

El camino solitario: Capitulo XXIII: El fin de una historia


Al día siguiente el teniente le explico al rey lo ocurrido con la cuidadora y él se quedo muy impresionado al saber que ella era la persona que quería matar a su hija. Después de hablar con el rey, Rober volvió con la princesa algo preocupado. Ella seguía en su habitación, y cual ya había sido limpiada de las machas de sangre y todo lo ocurro la noche.

- Princesa…- Dijo Rober al entrar muy serio
- Que haces tú aquí… Tu misión acabo ya… tenias que encontrar a la persona que me quería matar… y ya la mataste…
- No tuve otra opción…
- ¡Siempre hay otra opción!

Rober sonrió durante unos segundos al escuchar a la princesa gritar así y ella se cabreo aun más

- ¿Por qué te ríes?- Grito ella muy cabreada
- Te pareces tanto a ella…
- ¿A quién?
- A tu madre… Era igual que tú
- ¿Conociste a mi madre?
- Si, la verdad es que si… Ella murió por el reino… Y yo no pude salvarla… Y ella me pidió que…
- ¿Qué? ¿Qué te pidió?
- Dime princesa… ¿Deseas ser reina? ¿De veras deseas vivir aquí? ¿Quieres casarte con la persona más fuerte del reino?
- He estado aquí 7 años encerrada… Sin apenas poder ver a mi padre, sin salir apenas de esta habitación y junto a una mujer que casi me mata anoche… ¿Quién desearía una vida así?

Rober recogió sus cosas y se fue de la habitación sin decir nada más ante la sorpresa de la princesa. Se fue directo hacia el cementerio del castillo, justamente a la tumba de Amanda, la que aun seguía teniendo preciosas flores.

- Hace mucho que no estoy aquí… Y quien diría que volvería para decirte esto…- Dijo Rober muy nostálgico- Esa chica, es igual que tu… Y está viviendo lo mismo que tu… Pero yo no quiero que acabe como paso contigo, me pediste que la cuidase y eso es lo que hare- Rober saco su espada y la enterró al lado de la tumba de la reina sin que nadie se diese cuenta.- Te dejo con la espada de Alex… Me la dio para proteger el reino y su futuro… Pero no voy a hacer eso…


Esa misma noche…

Los guardias vigilaban el castillo como un día normal y corriente, aunque en aquella noche el teniente Rober intento entrar en el castillo sin permiso del rey.

- Lo sentimos mucho teniente, pero no le podemos dejar pasar sin la invitación del rey- Dijo un guardia en la puerta del castillo.
- Está bien…

El teniente comenzó a marcharse, pero en un instante desapareció ante los ojos de los guardias y los derroto con dos rápidos golpes a sus espaldas. Comenzó a correr por todo el castillo, dejando inconsciente a todos los guardias que veía pero sin matarles. En cuanto llego a la habitación de la princesa, encontró a Laura escondida en una esquina muy asustada.

- ¿Qué haces allí?- Pregunto Rober mientras se acercaba hacia ella
- He escuchado algunos ruidos raros y me he escondido… ¿Qué es lo que ocurre fuera?
- Tus guardias, están inconscientes
- ¿Qué ha pasado?
- Yo les ataque
- Acaso… ¿tú también quieres matarme?
- No es eso Laura… Lo que estoy haciendo es algo imperdonable para el reino, en cuanto descubran que he sido yo tomaran mi vida. He venido para sacarte de aquí
- Porque… ¿Tendría que ir contigo?
- ¿Sabes porque murió tu madre? La obligaron a hacer cosas que ella no quería por el bien del reino, sufrió mucho solo por ser la princesa y la intentaron matar en múltiples ocasiones. A ti te está pasando lo mismo, y si te quedas aquí es muy probable que tu futuro no sea distinto al de tu madre…
- Que estas… diciendo…- Dijo la princesa impresionada
- ¿Quieres ser libre Laura? ¿Quieres dejar de estar encerrada en esta habitación? ¿Quieres dejar de intentar ser asesinada? Pues vente conmigo, y yo te daré esa libertad…
- Pero mi padre…
- Tu padre solo te quiere porque tú le conviertes a él el rey duramente 10 años más… Solo eres eso para él, al igual que tu madre… Dime princesa… ¿Me acompañas?
- Aunque te acompañase… no podríamos salir de aquí. Hay demasiados guardias por todos sitios.
- Yo me encargare de eso, no te preocupes…
- Pero si me llevas… El reino…
- Seré un traidor, por secuestrar a la princesa. Nunca podre regresar aquí, mi hogar. Pero le prometí a alguien que cuidaría de ti, y no puedo hacerlo si continuas aquí…

Laura dudo unos segundos, pero después le dio la mano al teniente y este la cogió y la puso a sus espaldas para llevarla.

- ¿Qué haces? Yo puedo correr por mi misma
- Sí, pero no tan rápido como yo…

En ese momento el teniente desapareció y apareció algunos segundos después fuera de las murallas del reino junto a la princesa.

- Que ha sido… eso…- Dijo la princesa mientras el teniente la dejaba al suelo y este se sentaba algunos segundos
- Es una técnica que aprendí… y que mejore en esos últimos años… Gracias a esta velocidad he sobrevivido todos estos años, aunque nunca la use tanto tiempo seguida… Creo que no la podre volver a usar en algún tiempo, sino mis piernas…

Unos fuertes ruidos comenzaron a sonar en el pueblo. La alarma había sido activada y la gente comenzaba a dar gritos.

- Parece que ya han descubierto a los guardias… Debemos marcharnos…- Dijo Rober mientras se volvía a marchar
- ¿pero hacia donde?
- Crucemos el bosque, hacia el sur… Ya encontraremos un lugar lo suficientemente lejos para que no te encuentren…



Migue se quedo de piedra al escuchar toda esa historia de Rober, quien parecía sonreí un poco al recordar esos tiempos.

- Estuvimos casi 2 años andando por el país… En ese tiempo ella consiguió olvidar a su padre, y a ocultar todo… Por si fuese poco eso, aprendió todo lo necesario para pasar inadvertida en este mundo… Después buscamos una familia que la pudiese cuidar, y encontramos a unos padres que buscaban una hija pero que no podían adoptar a alguien… Tuvimos bastante suerte con ellos.
- Ellos… No son sus titos verdaderos…
- No lo son chico… La parte mala de todo esto, es que se volvió una chica muy triste y fría al tener que ocultar su pasado… Aunque eso no importa más, dado que la han encontrado…
- Aun recuerdo cuando la conocí… Era tan cabezona… Pero… ¿Qué haces tú aquí? ¿Viniste a por ella?
- No, en cuanto encontré un hogar para Laura volví a este bosque para estar cerca del reino… Al fin y al cabo, esta es mi única casa.
- Asique fuiste tú quien secuestro a mi amiga…
- No tenía otra opción
- Gracias
- ¿Qué?
- Gracias a ti conocí a la chica más importante de mi vida.

El antiguo teniente sonrió algunos segundos y se quedo mirando al fuego de nuevo.

- Ahora ya sabes a lo que te enfrentas… ¿Qué es lo que piensas hacer?- Pregunto Rober bastante serio

El camino solitario: Capitulo XXII: Traicion


7 años después…

Parecía un día normal en el castillo, pero sin que ningún ciudadano lo esperar alguien se presento a las puertas de las murallas y exigió que le abrieran la puerta. Todos los guardias se quedaron de piedra al ver que esa persona era el teniente Rober, que después de 7 años había vuelto al reino, aunque no le acompañaba ninguno de los 20 soldados que se fueron con él, ni siquiera su amigo Alex. En cuanto atravesó las murallas, se paseo por el pueblo ante la mirada impresionada de cada uno de los ciudadanos. Había pasado tanto tiempo, que la gente pensaba que Rober estaría muerto. En cuanto pudo, se dirigió hacia el castillo y allí fue a ver al rey Estefan, quien había envejecido y engordado mucho en ese tiempo.

- Ha pasado mucho tiempo…- Dijo el rey mientras se levantaba de su silla para saludar al teniente. Rober se arrodillo antes de eso y después recibió al rey con un abrazo.- La gente del pueblo decía que estarías muerto, es normal después de todo este tiempo sin saber nada de ti
- Si no encuentra mi cuerpo, no debería de darme por muerto nunca mi rey…
- Dime Rober… ¿Dónde están los otros soldados? ¿Se fueron a ver a sus familias no?
- No mi señor… No hay nadie mas
- ¿Qué?- Pregunto el rey impresionado
- No era una misión fácil… Ellos dieron la vida por la misión…
- Incluso Alex… Él era un grandísimo luchador…
- En un infierno como aquel no importaba lo fuerte que fueras… Alex se quedo junto a mí hasta el final… Fue un grandísimo amigo para mi, mi señor
- Y la misión… ¿Qué ocurrió?
- Pudimos matar al rey, pero… no a su hijo quien ya ha heredado el puesto. En el último año busque una nueva base donde estuvieran escondidos los soldados del sur, pero no tuve suerte. Por eso decidí volver aquí.
- Mataron al rey, pero no a su hijo… Aun así estas de vuelta, sano y salvo. Prepararemos una fiesta en honor de tu regreso y en honor de los caídos.
- Lo siento mucho señor, pero quiero descansar para mi próxima misión…

En esos momentos, una puerta se abrió cerca de donde estaba el rey y salió una pequeña chica que parecía algo asustada al ver a Rober. El teniente la miro, y aunque no la conociera le recordaba mucho a Amanda cuando era una pequeña.

- Pequeña… ¿Qué haces aquí?- Pregunto el rey mirando a la chica que se ocultaba detrás de un guardaespaldas
- Mi señor ella es…
- Es la princesa Laura… Parece que te tiene miedo. Por favor, sacadla de aquí y dejadme solo con el teniente.

Los guaridas del rey le miraron muy extrañados, pero hicieron caso al rey y todos se marcharon, incluso Laura que seguía mirando raro a Rober.

- Sobre tu próxima misión… Hay algo que debo pedirle, ¿puedo contar contigo?
- Alex me pidió antes de morir que luchara por el reino… asique puede contar con mis servicios. ¿De qué se trata?
- Veras… Han aparecido algunos guardias muertos en estos últimos días… Guardias que estaban encargados de la protección de la princesa. El problema es que no tenemos ni idea de quien ha hecho nada de esto…
- ¿Quieres que le encuentre?
- Seguramente será un espía… pero después de tanto tiempo aquí, no sé quien nos ha podido traicionar. Tu llevas tiempo fuera, asique puede que seas el más indicado para encontrarlo.
- Entiendo mi señor…
- Para eso, te encargaras tu de la protección de la princesa
- Lo que usted me pide mi señor.

Rober hizo una referencia y luego se marcho hacia la habitación de la princesa Laura, que era la que antes usaba Amanda. Allí estaba la princesa mirando por la ventana junto a una de las cuidadoras del rey.

- ¿Puedo ayudarle en algo? Pregunto la mujer algo extrañada
- Soy el teniente, a petición del rey me encargare de la protección de la reina a partir de ahora
- Pero yo siempre he sido la cuidadora… desde el día que nació
- Las cosas han cambiado, asique márchese…

La mujer cogió algunas cosas muy cabreada y se fue de la habitación ante la fría mirada de Rober, que miraba a la princesa que ya no parecía tener miedo.

- ¿Quién eres tú?- Pregunto Laura mientras se giraba y miraba a Rober.
- Mi nombre es Rober, y soy el teniente
- ¿Tu? No te he visto en estos últimos 7 años
- He estado fuera del reino, en una misión…
- Un momento… ¿Has estado fuera? ¿Fuera de estas murallas?

Rober se quedo algo extrañado. La princesa había dejado de ser tan fría con el teniente y parecía estar muy interesada con ese tema

- Si, fue por una misión…
- ¿Y cómo era?
- ¿Cómo era?
- Si, no sé como es el mundo fuera de este castillo… Ni siquiera he podido salir al pueblo, pero se como es gracias a las vistas de la habitación… Aun así no puedo imaginarme algo como el mundo fuera de estas murallas. Mi padre no quiere que salga del castillo…
- Eres la princesa… El rey solo quiere protegerte
- ¡Pero yo no quiero eso! ¡Yo quiero ver el mundo!

El teniente se quedo impresionado al escuchar a la princesa gritar así. Por unos segundos, comenzó a ver a Amanda en aquel lugar, y no a Laura.

- Está bien princesa… Siéntate junto a mí, y te contare como es el mundo de fuera…

La princesa fue corriendo hacia él y se sentaron en la cama. Durante horas, estuvo Rober contándole cosas del mundo exterior. Las montañas que vio, los animales que Vivian, los ríos y todo el tipo de cosas, y todo ante la impresión y la ilusión de la joven princesa… Paso el tiempo rápidamente, y la princesa se quedo dormida escuchando todas las historias de Rober. En cuanto se durmió, el teniente la arropo en su cama y apagó todas las velas que iluminaban la habitación. Todas menos la que tenia más cerca de él, junto a la cama. Allí se quedo esperando, hasta que se quedo dormido junto a la princesa.

En plena noche, alguien entro lentamente a la habitación de la princesa sin hacer ningún tipo de ruido. Se acercó hacia Rober con un cuchillo en la mano, y le intento apuñalar. Pero al hacer eso la vela se apago y todo se volvió muy oscuro. Algo húmedo cayó sobre el rostro de la princesa, que hizo que se despertase.

- ¿Quién está aquí?- Grito ella que no podía ver nada.
- No te preocupes Laura… Soy yo…- Dijo Rober en algún lugar de la habitación
- Que es esto… Esta húmedo y caliente…

Entonces se escucharon a algunos guardias corriendo por los pasillos hacia la habitación de la princesa. Todos ellos entraron en la habitación mientras tenían algunas velas en una de las manos y en la otra una espada, y al ver lo que había en la habitación se quedaron de piedra. Allí estaba la mujer que cuidaba de la princesa, atravesada por la espada de Rober. Y el rostro de la princesa, estaba lleno de sangre de su cuidadora

- Que es… Esto…- Dijo Laura muy asustada y a punto de llorar
- Ella… Debe de morir… Por el futuro de todos… debe de morir…- Dijo la cuidadora que aun tenía el cuchillo en mano.
- No permitiré que hagas eso…
- Maldito… Como has hecho… eso… Yo te apuñale...
- No, antes de que me alcanzara logre ponerme detrás de ti gracias a mi velocidad… Me di cuenta de que tramabas algo en cuanto te vi
- Esto no cambia nada… Ella va a morir… no importa lo que hagas… Ella ha de morir…

La cuidadora cayó sobre la cama y la princesa comenzó a gritar a la vez que lloraba por lo que acababa de ocurrir. En esos instantes, unas imágenes aparecieron en la mente del teniente y cayó al suelo. Esas imágenes eran, de cuando entro en aquella habitación por primera vez. Cuando mato al teniente para proteger a la princesa, y esta lloraba igual que ahora…

miércoles, 25 de enero de 2012

El camino solitario XXI: El comienzo, y el fin


El teniente Rober se quedo un par de semanas en el castillo bastante tranquilo. No tenía ninguna misión en esos días, y al parecer el rey no tenía ninguna misión importante que darle al teniente. Aun así, en ese tiempo Estefan parecía bastante nervioso por un tema que muy poca gente conocía en el reino. Él sabía, que otro de los reinos ocultos tenía planes de atacar a su reino, asique estaba planeando un ataque sorpresa al reino que se ocultaba al sur. Aun así, nunca había hablado directamente con Rober sobre ese tema.
Un día, mientras paseaba por el castillo se encontró con la princesa Amanda, a quien ya se le notaba el embarazo. No era para menos, porque ya llevaba 9 meses gestando. Rober dio un saludo y la princesa dio una señal a sus guardias para que se marchasen

- Ha pasado mucho tiempo…- Dijo él con una leve sonrisa
- Si… Parece que te has transformado en una leyenda para el reino… Mucha gente desearía estar en el mismo puesto que tú ahora mismo…
- Y yo sigo deseando más… Ojala hubiera llegado a este puesto antes…- El chico se acercó a la reina pero justo en esos momentos ella se puso la mano en el estomago y comenzó a gritar de dolor- ¡Oye! ¿Estas bien?
- Ya viene… El niño…
- Está bien Amanda, tranquilízate…- Dijo el teniente mientras la agarraba de la mano- Después miro había los hombres que la habían estado acompañando y les grito muy serio- ¿A que estáis esperando? ¡Id a buscar ayuda!

En apenas unos minutos, ya estaba un grupo de médicos junto a ella. Los médicos aconsejaron que se la llevaran a la habitación, y que fuese allí donde diera luz. Para eso tenía una gran camilla en la que la reina se tumbo y Rober junto a otro médico cargaron. En cuanto llegaron a la habitación, solos los médicos entraron y todos los guardias junto a Rober se quedaron a las puertas mientras ocurría todo, aunque a los pocos minutos uno de los médicos envió a un guardaespaldas a ir al rey, quien no se encontraba en aquel lugar.
Pasaron las horas, y Rober no escuchaba ninguna notica de lo que ocurría en la habitación de la princesa. Lo único que oía, era unos fuertes gritos de ella. De repente, un medico abrió la puerta bastante nervioso.

- ¿Dónde está el rey?- Pregunto este mientras se secaba el sudor de la frente
- El rey está en su oficina… aun no ha podido venir…- Respondió el guardaespaldas que fue a buscarle
- Me da igual donde este, pero ahora mismo su esposa necesita estar con alguien. Tú- Dijo el médico mientras señalaba al teniente- Entras conmigo
- Pero… que puedo hacer yo…
- La princesa necesita estar con alguien, y te encontraron hablando con ella mientras ocurrió con esto. Si tienes alguna relación con ella, eres la mejor persona para tranquilizarla.
- Pero…
- No hay peros que valga teniente… La vida del bebe y de la princesa corren peligro

Al escuchar eso, Rober se levanto y entro en la habitación junto al médico. Dentro había un medico mas junto a dos enfermeras intentando ayudar a la reina, por lo que Rober se puso al lado de Amanda y la cogió de la mano.

- Eres tu…- Dijo la reina muy cansada- Estefan…
- El rey no ha podido venir, pero no te preocupes… No te pienso abandonar
- Bien mi reina… Ahora está comenzando a salir… Usted empuje con todas sus fuerzas- Dijo el médico que estaba en la habitación desde el principio
- No sé si podre…- Le respondió Amanda casi sin fuerzas
- Si que podrás Amanda. Mírame, mírame y empuja- Le dijo Rober mientras cogía su mano con todas sus fuerzas

La reina sonrió levemente y comenzó a empujar con todas sus fuerzas, pero sin apartar durante ningún instante la mirada hacia Rober. Y así, ocurrió el milagro. Comenzó a sonar un leve llanto, que hizo sonreír a todas las personas que estaban allí.

- Es una niña… - Dijo el médico mientras la cogía en sus manos- Es una preciosa niña…

El médico dejo al bebe en las manos de la reina quien no podía parar de llorar y dijo muy suavemente, tan suavemente que solo Rober pudo escucharla:

- Eres preciosa… Ojala llegaras a ser libre algún día… Princesa Laura… Y ojala tuvieras a un padre como Rober…

Al decir eso, el teniente la miro algo extrañada. El bebe seguía llorando, pero Amanda ya había dejado de hablar e incluso de hablar.

- Oye… Reina… Amanda, ¡Amanda responde!

Los médicos sacaron a Rober de la habitación lo más rápido que pudieron y se encargaron de tratar a la reina que ya no decía nada. En cuanto salió, pudo ver al rey junto a Alex, que llegaban a la habitación con bastante tranquilidad.

- Mi rey…
- ¿Ya ha nacido?- pregunto Estefan muy serio
- Si, es una niña, pero a Amanda…
- Voy a entrar para hablar con los médicos, tu Alex… Deberías de contárselo…
- ¿Contarme qué?

El rey dio una señal a los guardaespaldas que aun seguían en la puerta y se marcharon de allí mientras el rey entraba en la habitación. Ahora solo estaban Rober y el ex-teniente Alex en la puerta de la habitación, y como era de extrañar Alex seguía estando muy serio.

- Pareces hecho polvo- dijo el hombre mientras le daba la mano a su compañero
- Es la primera vez que he estado en algo así… Y ahora la reina…
- No te preocupes por ella, los médicos son los mejores del reino.
- ¿Y a ti que te pasa?
- El rey me ha enviado a una misión… Y la verdad es que no es una misión fácil… Me vendría bien tu ayuda
- Hay cientos de soldados en este reino, ¿Por qué yo?
- Porque eres el más poderoso de ellos

Rober guardo unos segundos de silencio y volvió a mirar a Alex

- ¿Y de que se trata?
- Es una misión para matar al rey del reino del sur… Podría ser una misión de un mes, o tal vez dos… No sabría decirte…
- No sabría que decirte…
- Saldremos la semana que viene, tú decides si vienes o no… Tan solo búscame, y te preparare las cosas.

En cuanto acabaron de hablar, la puerta de la habitación se abrió y solo salió un hombre antes de que se volviese a cerrar la puerta. Era el rey, quien tenía al bebe en sus manos.

- Teniente dígame, ¿la reina le dijo algo sobre el bebe?
- Me dijo… que se llamaría Laura… ¿Por qué?
- Entiendo… Asique su nombre será Laura…
- Mi señor, ¿qué le ocurrió a la reina?
- Ella no lo consiguió… Los médicos dicen que no tenía las fuerzas suficientes… pero que logro dar a luz… Creen que el ser tan joven tiene algo que ver…



Pasaron un par de días en el reino, y se celebro el entierro oficial de la reina Amanda. Todos los soldados del reino estuvieron allí, y aunque el pueblo no podía acceder al entierro se dedicaron a dejar cientos de ramos de flores a las puertas del castillo para el pésame. En el entierro, no había nadie que no estuviera triste por la muerte de la reina, pero eran muy pocos los que lloraban su muerte. Ni siquiera el rey Estefan lloraban, ni aquellos guardias que más tiempo estuvieron a su lado… Solo algunos de sus guardaespaldas, y el teniente Rober… Quien se quedo el ultimo en el cementerio mirando la tumba de su amada. Cuando ya oscureció, alguien se acerco hacia él y le puso la mano en el hombro.

- Deberías de olvidar esto… Sé que es duro pero… tienes que hacerlo…
- Alex… Ha muerto porque era demasiado joven… Por ser madre demasiado joven… Ha sido su hija Laura quien la ha matado…
- No puedes echar las culpas a un bebe recién nacido… Eso no es algo honorable… Ella tenía que tener un hijo lo más rápido posible, para que se convirtiese en un rey de sangre pura… Aunque el destino ha querido que naciera una princesa, y no el futuro rey…
- Dime Alex… ¿Por qué sigues luchando? Tú ya no puedes seguir siendo teniente… El reino ya no te puede dar nada mas… ¿Entonces porque luchas?
- Porque el renio es lo único que me queda amigo mío… Si no luchara por él, no tendría nada más en la vida…
- Por favor… Déjame ir contigo…
- ¿Qué?- Pregunto Alex algo extrañado
- Tu misión… Te acompañare…
- Pero Rober, no sé si es buena idea… Acabas de perder a…
- ¡Necesito olvidar esto! ¡Cada vez que veo su habitación, me acuerdo de ella! ¡Cada vez que entro en el salón, me acuerdo de ella! ¡Cada vez que veo a sus guardaespaldas, me acuerdo de ella!- Grito el chico mientras aun seguía llorando
- Está bien… Está bien… Hablare con el rey para que partamos lo antes posible

domingo, 22 de enero de 2012

El camino solitario XX: El nuevo teniente


Justo como dijo Estefan, unos guardias le liberaron y le llevaron a una habitación donde podía darse un baño. Allí también, le dieron algo de ropa nueva que se puso al acabar de bañarse y después salió de la habitación muy seria. Unos guardias le acompañaron hacia la parte alta del salón del castillo, donde se podía ver el salón donde Rober había luchado contra Estefan. Ahora no había ningún soldado entrenando allí, todo está repleto por primera vez de ciudadanos del pueblo, que entraron a la petición del rey. En la parte alta, solo había algunos consejeros del rey y Estefan, que miraban a todos los hombres con una leve sonrisa. La gente, en cuanto reconoció a Rober comenzaron a abuchear e incluso a tirarle cosas.

- ¡Por favor parad!- Grito el rey Estefan con seriedad- No os he traído aquí para que abucheen a este hombre. Sé que han escuchado muchas historias sobre él, y os puedo asegurar que todas son exageraciones. Este hombre nunca tuvo la intención de matarme a mí, simplemente intento enseñarme algunas cosas en la lucha… Por eso mismo, por lo gran luchador que es, quiero anunciarles que he decidido en nombrarle como mi nuevo teniente- El pueblo comenzó a murmurar muy impresionados por la decisión del rey- Os puedo asegurar, que este es el mejor hombre que hay en este lugar ahora mismo. Sería capaz de luchar contra 5 personas y derrotarles, incluso después de estar tanto tiempo encerrado… Por eso mismo, le doy a él los poderes de teniente, los poderes de la persona que se encargara de defender este reino a mis órdenes.

La gente se quedo en silencio, pero un hombre comenzó a aplaudir y todos le siguieron. Los hombres del pueblo dudaban de la decisión del rey, pero ahora aplaudían el hecho de que fuera Rober el nuevo teniente.

- Esto es por ti…- Le dijo el rey mientras se marchaba del lugar.

No tardo mucho más, y el chico también se fue del salón y comenzó a dar un paseo por el castillo. Se había transformado en lo que tanto quería, en el teniente. Aunque eso ya no le valía para nada, porque lo había hecho demasiado tarde.

- Rober… Dijo una voz muy recordada por el joven. Miro hacia atrás, y allí estaba Amanda muy impresionada al verle
- Amanda…- Dijo el chico mientras se alegraba y corría hacia ella, pero al hacerlo ella dio un par de pasos hacia atrás mientras daba unas señales a Rober
- No… No lo hagas… No sé qué haces aquí…
- Llegue a un trato con Estefan, y me dejo salir… Porque no…
- No te acerques por favor… Las cosas han cambiado…
- ¿A qué te refieres?
- Ahora yo ya soy una reina… Y Estefan es el rey… Por mi culpa te detuvieron y… No ha servido para nada… No ha valido para nada…
- Pero… ¿Estamos juntos no?
- Ahora… Hay algo mas…- Dijo la chica mientras se tocaba el estomago- Estoy… en cinta…
- Que… ¿Qué estás diciendo?
- La noche que nos casamos… Yo no quería pero Estefan… Me obligo y ahora…
- Quieres decir que… No puede ser…
- ¡Lárgate!- Dijo la reina mientras se giraba con lagrimas en su rostro- Te has metido en una guerra por mí, y yo no he podido hacer nada. Si te quedas mas aquí acabaras muriendo por mi culpa
- Lo siento mucho Amanda… Pero por mucho que lo pides no pienso abandonarte…
- ¡Guardias!- Grito la reina mientras sus guardaespaldas corrían hacia ella- Llévenme a mi habitación, y no dejen que este soldado venga.
- Pero Amanda…
- ¡Es una orden!- Grito la reina muy seriamente. Los guardias no se lo pensaron mucho y bloquearon el paso a Rober, quien miro hacia otro lugar y se marcho bastante decepcionado.

Paso el tiempo… Y el nombre de Rober se hizo cada vez más grande. Junto a Oscar, lograban hacer las misiones que parecía ser imposibles, aunque durante ese tiempo Rober nunca sonrió… Nunca volvió a ver a Amanda durante esos meses… Hasta el día, en el que pasaron 9 meses que Rober era el teniente.

viernes, 20 de enero de 2012

El camino solitario XIX: La celda


Rober fue llevado a un oscuro lugar, en lo más profundo del castillo. Le encadenaron las piernas en una celda, y le dejaron a oscuras sin poder hablar con nadie. En ese tiempo, Rober no podía imaginar nada de lo que ocurría. No podía escuchar nada del mundo exterior, ni siquiera podía saber cuando era día y cuando noche. Y así pasaron las horas, aunque parecieron días… Así pasaron los días, aunque parecieran semanas… Y así pasaron semanas, aunque parecieran meses enteros…. De vez en cuando, un hombre entraba en la celda y le lanzaba algo de comida al chico, no lo para que le quitara el hambre, pero lo suficiente para que no muriese hambriento… Un día, alguien entro a la celda mientras encendía bastantes antorchas. El chico estaba bastante cansado, y al no estar acostumbrado al ver la luz tardo algunos minutos en poder ver con claridad.

- Estefan… ¿Qué haces aquí?- Pregunto Rober casi sin poder hablar
- He venido para hablar contigo…
- Quien te dice que quiera hacerlo…
- Tienes que hacerlo, es tu única posibilidad… de salir de aquí…
- Como si tú tuvieras esos poderes…
- Dime chico…. ¿sabes cuánto llevas aquí? La oscuridad, el no poder hablar con nadie… Seguro que no sabes en el día que estamos.
- Como si eso importara…
- Pues sí que importa, ya ha pasado una semana del cumpleaños de la reina Amanda… Si, la reina Amanda…
- Un momento… quieres decir…
- Que ahora mismo estas ante el rey joven… Por eso tengo ese poder
- Entiendo…
- Quiero ofrecerte algo… Yo sería capaz de darte la libertad que necesitas, dinero, un lugar donde vivir, prestigio… Todo lo pidas…
- ¿Cuál es el problema?
- Que deberías de trabajar para mí, como mi nuevo teniente…
- Teniente… Ahora… No tendría…
- Eres joven Rober, podrías seguir siendo teniente para cuando haya una nueva princesa…
- Y que… ganas tú con esto…
- Piénsalo… Jamás ha tenido este reino un teniente tan joven como tu… Sé que eres fuerte, por lo que podrías llegar a tener ese puesto sin duda alguna… Podrías llegar a ser una leyenda chico
- Una leyenda…
- Sé que debe de ser difícil esto para ti, pero te daré todo lo que me pidas para esto chico…
- Tan solo… tendría dos peticiones…
- ¿Cuáles?
- EL subteniente, lo escogería yo. Seria Oscar, un gran compañero mío…
- Y gran luchador por lo que se… ¿Y la segunda?
- Quisiera… Poder seguir viendo a la reina… ¿Seria eso posible?
- Conozco la amistad que tenían entre vosotros desde que eran muy pequeños asique… No tengo problema con eso…
- Pero Estefan… Digo su majestad… El pueblo no aceptara esto…
- Este es mi pueblo chico, asique harán lo que yo les diga… Avisare a un guardia, que te liberen y que te lleven a un lugar para que te puedan limpiar para poder presentarte ante el pueblo…. Haremos público tu nombramiento… Y Rober, ¿sin rencores verdad?
- Por supuesto que no, majestad…- Dijo el chico mirando hacia otro lado

El chico no quería ser el soldado del hombre a quien más odiaba en esos momentos, pero sabía su condición… Si no trabajaba para él, quería encerrado para el resto de su vida… Si no trabajaba para él, se quedaría olvidado para el mundo… Y si no trabajaba para él, no volvería a ver a su amada

miércoles, 18 de enero de 2012

El camino solitario XVIII: Batalla de generales


Rober se dirigió hacia el campo de entrenamiento donde pudo ver que todos sus hombres estaban tomando un descanso. Muy serio, cruzó todo el salón y estuvo mirando a otros soldados que entrenaban a las órdenes de otros generales. Entre ellos, estaba el general Estefan junto a sus hombres. Todos ellos eran mucho más experimentados que los de Rober, y seguramente era el mejor grupo de luchadores de todo el reino.

- Pero mira quien está aquí… El general Rober- Dijo Estefan mientras sacaba una sonrisa algo extraña- ¿Qué es lo te trae por aquí?
- Quería ver cómo eran a los que llaman los hombres más fuertes de este lugar…
- La verdad es que estoy orgulloso de mis hombres… sin ellos nunca hubiera podido llegar aquí
- Aunque… He escuchado, que hay mucha gente que dice que tu pequeño grupo de hombres ya es historia…
- Dime más sobre esos rumores…
- Cuentan que tus hombres no podrían vencer a los míos en una pela de verdad. Aunque estén más experimentados, dicen que mi grupo es el futuro del reino.
Estefan lo miro mientras seguía sonriendo, pero paria cabrearse cada vez más.
- Es una pena…- Dijo él mientras se acercaba a Rober- Nunca sabremos si es o no verdad…
- Pero si que podremos saber cual podría a llegar a ser el grupo más fuerte…

El general Estefan volvió a mirar interesado al novato de Rober quien seguía bastante serio

- Te escucho
- Tu y yo, aquí y ahora… Luchemos por saber quién es el mejor general de aquí, y así sabremos cual de los grupos tienen al mejor maestro.
- Un combate entre generales… Sabes que eso no está permitido…
- Oficialmente, no será un combate. Sera un entrenamiento entre expertos en el combate, nada mas… Así nuestros hombres podrán ver como luchan los generales.

El joven Rober aun seguía serio mientras el otro general se comenzó a reír.

- Está bien mocoso, vamos a enseñarles a estos chicos como se debe de luchar de verdad.

Todos los hombres que estaban entrenado se detuvieron mirando a los dos generales que se preparaban para una pelea. Rober estaba junto a Oscar, quien seguía sin poder creer lo que hacía.

- ¿Qué demonios estas pensando?
- Quiero ayudar a los hombres para que vean como podrían ser la lucha contra gente de alto nivel… nada mas

Acabo de prepararse y cogió una espada que usaban para entrenarse. Era exactamente iguales de las que usaban en las batallas reales, tan solo que estas apenas estaban afiladas Al otro lado de la salan, Estafan también estaba preparado y con la espada en la mano. Parecía muy confiado, pero igualmente parecía estar muy concentrado para el combate. No había nadie que quisiera entrenar, todos querían ver el que seguramente fuera un combate único, y que jamás se repetiría.

- Atentos soldados- Grito Estefan cuando se dirigía a todos los hombres que miraban el combate- Mirad con mucha atención, y aprended todo lo que podáis de este combate

Después se miraron unos segundos mientras alzaban las espadas y comenzó el combate. Estefan fue el primero en dar el primer paso y fue a atacar al chico de frente. Rober en cambio no se movió en ningún momento hasta que Estefan estuvo a pocos metros de él y se dedico a esquivar y a bloquear todos sus golpes. Técnicamente, Estefan era mucho mejor gracias a su larga experiencia, pero Rober era algo más rápido y podía siempre bloquear o esquivar sus ataques, aunque no tenia posibilidad de lanzar ningún ataque.

Mientras los dos generales seguían luchando, otros soldados se acercaban al salón para poder ver la batalla. Poco a poco, venía gente con más poder en la casa real y podían ver, como el general Estefan superaba a Rober.

- Aunque nuestro maestro sea tan fuerte… No es capaz de luchar contra Estefan…- Murmuro uno de los hombres de Rober que parecía muy asustado
- No es así- Interrumpió Oscar quien miraba el combate muy extrañado- Nuestro general no está luchando en serio…

A Oscar le parecía todo bastante raro, dado que no entendía porque luchaba contra otro general, ni mucho menos porque no lo hacía en serio.

- Pero mi señor…- Volvió a decir el mismo soldado- Si nuestro general es tan poderoso… ¿Por qué no lucha en serio?
- Eso mismo me pregunto yo…

De repente, a Rober le faltaron las fuerzas y el general le pudo golpear con una fuerte patada después de que el chico pudiese detener uno de sus golpes. Cayó al suelo con brusquedad y perdió la espada al lado del general Estefan.

- ¿Eso es todo?- pregunto el general mientras celebraba su victoria- ¡Eso es todo lo que puede dar el general Rober!

El chico se volvió a levantar y se quedo mirando fijamente a Estefan mientras se preparaba para seguir luchando aunque no tuviera una espada.

- ¿Aun quieres seguir luchando? Deberías de aprender a rendirte….
- Puede… - En esos momentos, pudo ver que el rey estaba mirando por la parte alta del salón, junto a sus consejeros y la princesa Amanda- ¿Pero sabes qué? Mis hombres me conocen por ser muy cabezón…

En esta ocasión, fue Rober quien fue hacia el general para atacarle, aunque ahora el general también fue a atacarle con su espada. Justo antes de que se chocaran, el chico hizo un giro rápido e esquivo a Estefan con bastante facilidad para poder así lograr llegar hacia donde estaba su espada. Después la volvió a coger y miro a Estefan aun más serio que antes

- Parece… que no voy a poder derrotarte solo esquivando tus ataques… Es hora de acabar con esto…
- ¡Eso inténtalo!

Estefan volvió a atacar de frente, pero Rober no retrocedió en ningún instante ni se movió del lugar. No parecía que ni quisiera esquivar el ataque, ni tan siquiera bloquearlo. Simplemente se quedo mirando fijamente a Estefan mientras este le atacaba, y justo antes de que le golpeara con la espada, Rober desapareció. Un instante después, apareció en la espalda del general con la espada en el cuello de Estefan.

- Ahora sí, se acabo.

Todos los hombres se quedaron impresionados por lo que acababa de ocurrir. Todos menos Oscar, quien ya parecía haber visto eso en alguna ocasión.

- Que… Ha sido eso…- Murmuro el general Estefan quien apenas se podía mover
- Cuando un hombre entrena día y noche para poder llegar a ser más fuerte, llega a niveles que casi nadie conoce… Al ver que mi punto fuerte era la velocidad, he estado entrenándome para llegar a ser el hombre más rápido del mundo… Y este ha sido el resultado…

Estefan miro al suelo y pudo ver como las piernas de Rober temblaban mientras el general aun tenia la espada en su cuello

- Y como ya has podido ver… No es algo que debería de hacer siempre… Mi cuerpo no lo puede soportar aun
- No está mal… Alguien que llega a alcanzar tal velocidad… Es digno de ver…

Aunque justo en esos instantes, muchos guardias reales rodearon a los dos generales y alzaron sus lanzas contra ellos.

- Qué demonios…- Murmuro Rober impresionado
- ¿Qué significa esto?- Grito el rey desde el segundo piso- ¿Por qué están luchando dos de los mejores hombres de este lugar entre ellos?
- Mi señor, esto era tan solo…
- ¡Quien se atreve a luchar contra el futuro marido de mi hija!- Volvió a gritar el rey, a quien nadie haba visto tan cabreado antes…
- Futuro… marido…
- ¡Baja el arma, mata tenientes!- Volvió a gritar el rey- Veo que querías volver a matar al futuro teniente, pero no pienso permitirlo
- No es así mi señor, estábamos entrenando para que los hombres aprendieran de ellos. ¿Verdad Estefan?- Pregunto Rober algo confuso, aunque el otro general miro hacia otro lugar y no quiso decir nada al respecto
- Como me imaginaba… ¡Apresadle! ¡Y llevadle a prisión! ¡A la más oscura celda que tengamos, donde no pueda volver a ver la luz del sol nunca más!
- Pero padre esto no…- Interrumpió Amanda mientras agarraba al rey de su brazo, aunque el rey le golpeo con la otra mano sin vacilar ningún instante.
- Cállate, tú no eres nadie para dudar de mis órdenes.

Al ver que habían golpeado a Amanda, Rober intento salir corriendo de allí, pero al dar un simple paso sus piernas no pudieron más y Rober cayó al suelo sin poder volver a levantarse.
Después de eso, los guardias le apresaron y se lo llevaron, ante la mirada de todos sus hombres que no podían hacer nada por salvar a su general.

lunes, 16 de enero de 2012

El camino solitario XVII: El camino del nuevo teniente


En cuanto acabó el día, el rey dio a conocer la lista de los nuevos miembros de su guardia real. Apenas eran 10 soldados nuevos, pero entre ellos estaban Rober y Oscar.
Pasaron los años, y los chicos comenzaron a hacer historia en el reino. Nunca antes habían entrado gente tan joven a la guardia real, ni mucho menos habían podido hacer tantas cosas por el rey. Había muchos rumores ya, de que Rober ya era casi igual de fuerte que el actual teniente. Aunque todo el mundo sabía, que él no seguiría siendo el teniente para cuando la princesa pudiera casarse dado su alta edad… Esa era una oportunidad para Rober, quien ya tenía 17 años y ya era general de un fuerte grupo de hombres junto a Oscar.


Un día normal… Una semana antes del decimoséptimo cumpleaños de la princesa Amanda…


Rober entrenaba junto a sus hombres en el salón del reino. Ya tenía un nombre bastante grande dentro de la casa real y muy pocos se atrevían a luchar contra él. El único que siempre quería luchar, era Oscar, quien se había vuelto mucho más fuerte físicamente y ahora llevaba un mandoble con él. Siempre que podían, peleaban entre ellos para así poder entrenar.
Mientras peleaban, el teniente apareció junto a los soldados y todos detuvieron su entrenamiento.

- Lo estáis haciendo bastante bien… si seguís entrenando así, llegareis a ser más fuertes que yo dentro de poco… Oye Rober… ¿podemos hablar? En privado

El chico guardo su espada mientras daba una señal a Oscar para él continuase el entrenamiento con los demás soldados

- ¿Qué es lo que ocurre Alex?
- Creo que tu ya estas al tanto de eso… Pero el rey pretende quitarme mi puesto ante de que la princesa esté preparada para la boda…
- Sí, he escuchado rumores por allí… Lo siento…
- No te preocupes, me ha prometido un buen lugar para poder vivir y el dinero suficiente para que no tenga que volver a trabajar, aunque no pienso abandonar la guardia real. Solo dejare el puesto a otro soldado
- ¿Qué tiene que ver esto conmigo?
- El rey me pregunto por un nuevo teniente, y yo le aconseje de que fueses tú
- ¿De veras? ¡Muchísimas gracias Alex!- Grito Rober muy alegre al escuchar eso
- Espera, déjame acabar… Me dijo que eres un buen soldado, y que tienes un futuro muy grande por delante pero… Que aun no tienes la suficiente experiencia para ser el teniente.
- Entonces…
- No me ha dicho que no te escogerá a ti, pero me hablo bastante bien de otro general… El general Estefan.
- He escuchado algo sobre él… Lleva ya muchos años en la guardia, ya tendrá la confianza del rey ganada…
- Mira Rober, no sé cuánto tiempo queda para que sea oficial la boda de la princesa… Pero si quieres hacerlo, debes de demostrar al rey que eres mejor que Estefan antes de que él anuncie la boda. Después ya será demasiado tarde… Ahora he de irme, he de preparar algunas cosas para un viaje de algunos soldados…
- Muchas gracias por la información Alex, te debo mucho…
- No lo olvides chico…Piensa bien las cosas y no cometas una locura… Si pierdes ahora la confianza del rey, será demasiado tarde para que puedas hacer algo.

Ambos se dieron la mano, y después el teniente se dirigió fuera del castillo. Rober se dispuso a volver al salón donde estaban entrenando sus hombres, pero a ver donde estaba, a escasos minutos de la habitación de la princesa, se dirigió hacia allí rápidamente. En la puerta había dos guardias, que al ver al general Rober hicieron una reverencia y le abrieron la puerta. Allí estaba la princesa, mirando por la ventana con un precioso vestido oscuro. En estos últimos años, la pequeña princesa había crecido mucho y tenía el pelo bastante largo. Se contaban por el pueblo, que era la princesa más bella de la historia.

- Rober… Estas aquí…- Dijo la princesa mientras se giraba. El general no dijo nada mas mientras esperaba que la puerta se cerrara. Los guardias cerraron la puerta y a dos segundos después el general se abalanzó hacia la princesa y la beso con todas sus fuerzas.

Ella tampoco se molesto y beso al general con todas sus fuerzas. Después se quedaron algunos segundos abrazados mientras se miraban a los ojos.

- Te he echado de menos…- Dijo ella bastante triste
- Para mi cada minuto que he estado lejos de ti, ha sido como una semana entera…
- Pero ahora… estamos juntos…
Se separaron un poco y Rober le saco una gran sonrisa a la princesa.
- He hablado con Alex… me ha hablado de su sustitución y me ha recomendado para ser el próximo teniente.
- ¿De veras?
- Si, asique… ya queda menos para estemos juntos para siempre… Aunque aun no sea el teniente, ya me queda muy poco
- Rober sobre eso… Mi padre ya ha tomado una decisión.
- ¿A qué te refieres?
- Él… Me ha dicho que me casare en la primera luna después de que cumple los 17 años… Y eso es…
- El mismo día de tu cumpleaños…
- Si… No sé si ha decidido ya quien será el teniente, pero si no eres tú… Ya no hay…

Rober se separo lo más rápido que pudo de la princesa y salió de la habitación

- ¿Ha dónde vas?- Pregunto ella desesperada
- Voy a demostrar a tu padre, que yo soy el teniente que necesita este reino. Ven al salón de entrenamiento, y lo entenderás.

miércoles, 11 de enero de 2012

El camino solitario XVI: El hijo del teniente


El teniente acompaño a Rober hasta el salón, donde había algunas personas más que en la prueba anterior. No eran muchas más, pero pudo ver a un chico que tampoco superaría la mayoría de edad entre ellos. Nunca le había visto antes, pero de algún modo le sonaba su rostro.

- Al fin están todos reunidos- Dijo el rey quien aún seguía serio- Como muchos de vosotros han podido ver, ahora hay más gente que en la primera prueba. La razón es que en otro lugar del castillo hicimos la prueba con otras personas. Ahora están todas reunidas.- Todos los aspirantes se miraron los unos a los otros, pero Rober pudo ver a alguien que no apartaba su vista de él.- Antes de decir los nombres de las personas que se unirán, haréis combates con armas reales entre vosotros. 1 contra 1, una lucha que yo decidiré contra quien luchar, y que haréis mientras todas las demás personas os observaran

Algunos guardias se acercaron hacia el rey y dejaron un par de espadas al suelo. Todo el mundo se quedo impresionado, al ver que eran armas reales, recién afiladas.

- Sera una batalla real, sin piedad alguna, pero si pueden no tomen la vida de su adversario. Luchen con honor, y recuerden que no tienen que ganar. Tienen que sobrevivir para poder demostrar lo fuertes que pueden llegar a ser. Comenzaremos con usted…- El rey señalo al chico que no paraba de mirar a Rober- Y con el otro chico…

Estaba señalando a Rober, quien miraba bastante extrañado al rey. El teniente rápidamente actuó y le susurro algo al oído del rey.

- Mi señor está usted seguro… Ese chico es…
- Se perfectamente quienes son, y no cuestiones mis órdenes teniente.

Tanto el chico como Rober cogieron una espada mientras todos se separaban de ellos. Alzaron sus espadas y esperaron unos segundos.

- Comenzad
- ¿Cuál es tu nombre?- Pregunto Rober muy serio
- Oscar… Soy Oscar…
- Mi nombre es…
- Rober… No te olvidaría jamás…

El chico se quedo impresionado mientras Oscar corrió hacia él y le intento golpear. Rober no tuvo tiempo para poder esquivarlo, por lo que no le quedo otra que bloquearlo. Aunque al intentar parar el golpe, el chico salió volando por la fuerza extrema de Oscar. Cayó al suelo bruscamente, pero se levanto rápidamente.

- Quien… ¿Eres tu? ¿Cómo me conoces?
- No te olvidaría nunca… Al asesino de mi padre…
- No puede ser… Él…

De nuevo Oscar salió corriendo hacia Rober, aunque en esta ocasión se agacho y pudo esquivar el golpe con facilidad. Después golpeo a la cara de Oscar con la empuñadura de la espada y le golpeo en el riñón con una patada. Oscar no pudo mantenerse en pie, y al caer al suelo Rober le puso su espada en el suelo.

- Se acabo… ríndete- Dijo Rober algo sorprendido mientras veía que Oscar aun quería luchar
- Está bien, el combate ha finalizado. Ustedes dos, entreguen las armas y márchense de aquí- Grito el rey que parecía algo frustrado.

Unos guardias llegaron y les quitaron las armas a los dos jóvenes mientras Oscar se levantaba y se marchaba del salón. El teniente se acerco hacia el chico y le felicito por la victoria ante la mirada de todos los otros guardias que no podían creer el resultado de la batalla

- Oye… Él era…
- Si, el hijo de Carlos… Intente que no luchara contra ti, pero creo que el rey ya sabe quiénes sois… Esto puede ser un problema para el… Oye, ¿A dónde vas?- Pregunto el teniente muy impresionado al ver que Rober se marchaba hacia la misma dirección por la que se marcho Oscar.
- Me voy de aquí, ya no tengo nada más que hacer…
- Pero…
- Tú deberías de volver con el rey, el próximo combate comenzara pronto…

Estuvo andando unos minutos, hasta que llego a parte del castillo por la cual se podía ver todo el pueblo. Allí estaba Oscar, mirando por las ventanas tranquilamente.

- Oye… Oscar
- Tú… ¿Qué haces aquí? Deberías de estar en el salón mirando los combates
- ¿Sabes? No me interesa como se pelean un par de tíos locos.
- ¿Entonces qué haces aquí dentro?
- Tengo mis motivos…
- Al igual que yo…
- Oscar… Sobre lo de tu padre…
- ¡No digas nada! No hace falta que te disculpes… Sé que fue lo que hizo, por lo que no te culpo por su muerte…
- Asique no estás aquí para vengarte…
- No seas estúpido, mi motivo es otro distinto. Los actos de mi padre han hecho que nuestra familia perdiera todo su honor… Estoy aquí para recuperarla…
- ¿Y porque actuantes así antes?

Oscar sonrió levemente y le dijo:

- Quería que te enfrentaras a mí en serio, pensando que yo quería matarte. Solo así podríamos luchar para poder pasar… Aunque me metiste un palizón
- La verdad… Es que te gane por poco, ese golpe tuyo… No me esperaba que fuera así de fuerte. No solo eso, sino que además fue bastante rápido.
- Mi rapidez no se puede comparar con la tuya, mocoso…
- Sera un placer volver a luchar contigo

El chico extendió la mano para hacer las paces con Oscar, y este sin dudárselo unos segundos la acepto.

- Lo mismo digo, pequeño

lunes, 9 de enero de 2012

El camino solitario XV: Sentimientos ocultos


La princesa se quedo impresionada mientras veía al chico. Apenas podía decir ni una sola palabra, asique el teniente le ayudo.

- Es un chico bastante joven, pero ya tiene el valor suficiente y la habilidad como para enfrentarse a los soldados del rey… Creo que tiene un gran futuro por delante aquí. Pero eso es algo que decide usted, majestad…
- Su edad también podría ser un problema… Tal vez sea demasiado joven…
- La elección es suya, majestad…
- Padre… ¿puedo dirigirme a mi habitación?
- ¿Acaso ya te has cansado hija? Aun queda lo mejor
- Quiero estar allí un tiempo…
- Está bien… Teniente, ¿le importaría acompañarla?
- Por supuesto que no majestad.

El teniente hizo una reverencia y se fue junto a la princesa hacia su habitación. Durante todo el camino, ella no dijo nada hasta que llego a la puerta de su habitación.

- Teniente… ¿Podría pedirle algo?- Pregunto la chica mientras miraba al suelo
- Por supuesto princesa, ¿qué puedo hacer por usted?
- Aquel chico… ¿lo podría traer aquí?


Tardaron algunos minutos, y Rober llego a la habitación algo serio. Los guardias que estaban allí, le abrieron la puerta y dentro solo estaba la princesa mirando por la ventana. Esta ni se giro al entrar Rober, y la puerta se cerró lentamente.

- Pensé que habías muerto…- Dijo la princesa bastante seria
- Mucha gente pensó eso
- ¿Entonces qué haces aquí?
- Entrar en la guardia
- ¿Qué demonios estás haciendo?

La princesa se giro y Rober pudo ver lágrimas en su rostro, aunque al mismo tiempo pudo ver que la princesa estaba bastante cabreada.

- Vine a convertirme en el teniente
- ¿Por qué?
- Para que no te obliguen a estar aquí encerrada, para que puedas ser libre…
- ¿Por qué? ¿Por qué haces esto por mí? ¡Yo he destruido tu vida!

El chico no dijo mas mientras miraba al suelo y la princesa continuó mientras no podía parar de llorar:

- Por mi culpa tuviste que matar al teniente… Y tuviste que huir del reino para evitar que el pueblo fuera en tu contra… Por tu culpa tu familia… Tu familia fue asesinada por las personas del pueblo al saber que eran los padres del asesino del teniente… ¡Todo esto es por mi culpa! ¡Deberías de olvidarte de mí! ¡O odiarme con todo tu corazón por lo que he hecho!

De repente, Rober dio un par de pasos al frente y dio una leve bofetada a la princesa, aunque hizo que la princesa se callase.

- Lo de mis padres no fue culpa tuya… El que tuviera que huir del reino tampoco fue culpa tuya… Fui yo quien mato al teniente, sin que tú me lo ordenases… Y si aun te sientes culpable de esto, con esta bofetada estamos en paz.
- Rober… Tu…

Ninguno de ellos dijo nada más y se abrazaron con todas sus fuerzas.

- Me convertiré en el teniente... y te hare la chica más feliz del mundo… pase lo que pase, te lo prometo
- Por favor… No me abandones nunca…

Ambos se separaron unos segundos y se miraban a los ojos. No se querían separa, e incluso se juntaron un poco mas mientras cerraban los ojos y juntaban sus rostros.

- ¡Rober!- Interrumpió alguien golpeando la puerta- Ven al salón, el rey quiere anunciar a las personas que han pasado la prueba

Los dos chicos se asustaron y se separaron rápidamente mientras se sonrojaban.
- Lo siento, pero tengo que irme
- Está bien, ve

El chico se dirigió la puerta y al abrirla pudo ver al teniente esperando allí.

- Mucha suerte, joven soldado- Dijo la princesa con una gran sonrisa
- Muchas gracias, princesa.

martes, 3 de enero de 2012

El camino solitario XIV: La prueba


Un soldado llego a los pocos segundos a la habitación de la princesa y se quedo impresionado al ver lo que había pasado. Los guardaespaldas de Amanda habían sido asesinados, y dentro de la habitación estaba el teniente con una espada clavada en el estomago. A su lado, la princesa Amanda que no podía parar de llorar y un chico que temblaba de miedo y con las manos llenas de sangre.

- Qué demonios ha pasado aquí…

Otros guardias llegaron algo alterados al lugar y miraron al soldado que estaba en la habitación.

- Subteniente Alex, le hemos estado buscando. El rey le ha ordenado que vigile al teniente…- El guardia no acabo la frase al ver la masacre que había dentro de la habitación.
- Es demasiado tarde…- Respondió el Subteniente mientras iba hacia la princesa y la cogía entre brazos- Escuche lo que el rey quería hacer con el teniente, si me hubiera avisado él en persona podría haber evitado todo esto… Me llevare a la princesa a otro lugar, junto a su padre.
- ¿Qué hacemos con el chico? Parece traumatizado…
- Fue él quien mató al antiguo teniente… Esperad a que regrese, y yo me encargaré de él- Dijo Alex mientras sacaba a la chica que tampoco podía hablar

El Subteniente llego a la habitación del rey y dejo allí a la princesa. En pocos segundos, explicó al rey lo ocurrido en su habitación y se marcho a por Rober. En ninguno momento, el rey se impresiono de la historia que le había contado.

- Padre…- Dijo la princesa que no paraba de llorar- Que va… que va a pasar con Rober…
- El es un asesino hija mía…
- El mato al teniente para…
- Lo sé, pero a los ojos del pueblo solo será un asesino y no un héroe… Para ellos, Carlos simplemente era el mejor teniente que conocían… y el chico será su asesino… Alex lo sabe, y no quiere esa vida para el joven…
- Pero él…
- Olvídate de ese chico hija mía, y olvídate de todo lo ocurrido esta noche. Piensa en tu futuro, y en el futuro de este reino.


Alex llego de nuevo a la habitación y pudo ver que Rober se había movido del lugar. Estaba sentado contra la pared, mirando fijamente al cuerpo de Carlos.

- No tenía otra opción…- Dijo el chico muy seriamente
- Lo sé chico…
- Él iba a matarla…
- Pero has sido tú quien le ha matado, y el pueblo no dejara esto así…

En un instante, el subteniente saco la espada y la puso sobre el chico.

- Dime chico… ¿que es lo que querías hacer con tu vida? ¿Qué es lo que querías hacer, si no murieses hoy?
- ¿Yo?... Me hubiera gustado… hacerla feliz…
- ¿A una chica?
- Ella es algo más que eso… Es alguien que volverá a vivir malos momentos, sin que ella quiera…

El subteniente sonrió y aparto la espada mientras seguía mirando al chico.

- Eres alguien muy noble… Sería una pena perderte en un lugar como este… Pero no puedo dejarte marchar así sin más… Aun así, tengo una misión fuera del castillo, y tardare algunos meses en volver… Sera algo muy duro, pasaras por un infierno… Pero pasara el tiempo suficiente como para que la gente se olvide de esto.
- Asique… Abandonar a mi familia, mis amigos y todo… Toda mi vida…
- O morir aquí mismo, como el chico que asesino al teniente Carlos. Tú decides, mocoso.


4 años más tarde…

En estos últimos años no había cambiado nada en el reino. La gente había olvidado al antiguo teniente, y el rey proclamó al nuevo teniente a Alex, quien estuvo muchos años de viaje fuera del castillo. Al fin había vuelto el teniente, y como celebración, el rey organizo en su salón unas pruebas para reclutar a nuevos soldados. La gente que quería unirse a la guardia real estaba muy ilusionada, porque era la primera vez que podían entrar dentro del palacio y sabían que el mismo rey junto a su hija mirarían las pruebas. En total, eran más de 30 nuevos aspirantes. La mayoría hombres fuertes de unos 20 años de edad, aunque había alguna excepción. Había un chico, oculto con una bufanda, que media mucho menos que los demás hombres.
Las pruebas eran muy simples, todos los aspirantes tenían que luchar contra la guardia real mientras solo usaban armas de madera. Solo aquellos que impresionaran al rey o alguno de sus ayudantes pasarían la prueba

- Hoy- Se dirigió el rey ante los nuevos aspirantes- Van a luchar para poder luchar para poder unirse a este grupo… Espero que luchen con honor y valentía, porque solo así podrán unirse a mi ejército y proteger a tu reino… ¡Que comience la prueba!

Todos los hombres corrieron hacia la guardia y cargaron con todas sus fuerzas. Todos parecían muy animados y bastantes preparados para aquel día, pero la guardia del rey estaba bastante más preparada que aquellos hombres y luchaban mejor que ellos. A los pocos minutos, ya había hombres que no podían seguir luchando.

- Parece que este año hay mejores luchadores que los años anteriores… Les han estado esperando, teniente- Dijo el rey junto a su hija Amanda, quien había crecido bastante
- Eso parece, pero algunos de ellos ya han caído, y los demás apenas tienen más fuerza para poder seguir… Menos aquel chico de allí…

El teniente señalaba al chico más bajo que se movía con mucha rapidez. Podía esquivar los golpes de los guardias como si no fueran nada y luego le golpeaba con su espada rápidamente

- Es verdad… pero como todos ellos, aun le queda mucho que aprender…- Justo en ese momento, el chico tropezó y los guaridas le rodearon con las espadas
- A mí me gusta bastante… ¿Qué opina usted princesa?
- ¿Yo? No sé qué decirte sobre…

En aquel momento el chico se quito la bufanda y mostro su rostro a la princesa, quien se quedo de piedra.

- Rober… - Murmuro la chica impresionada.