domingo, 22 de enero de 2012

El camino solitario XX: El nuevo teniente


Justo como dijo Estefan, unos guardias le liberaron y le llevaron a una habitación donde podía darse un baño. Allí también, le dieron algo de ropa nueva que se puso al acabar de bañarse y después salió de la habitación muy seria. Unos guardias le acompañaron hacia la parte alta del salón del castillo, donde se podía ver el salón donde Rober había luchado contra Estefan. Ahora no había ningún soldado entrenando allí, todo está repleto por primera vez de ciudadanos del pueblo, que entraron a la petición del rey. En la parte alta, solo había algunos consejeros del rey y Estefan, que miraban a todos los hombres con una leve sonrisa. La gente, en cuanto reconoció a Rober comenzaron a abuchear e incluso a tirarle cosas.

- ¡Por favor parad!- Grito el rey Estefan con seriedad- No os he traído aquí para que abucheen a este hombre. Sé que han escuchado muchas historias sobre él, y os puedo asegurar que todas son exageraciones. Este hombre nunca tuvo la intención de matarme a mí, simplemente intento enseñarme algunas cosas en la lucha… Por eso mismo, por lo gran luchador que es, quiero anunciarles que he decidido en nombrarle como mi nuevo teniente- El pueblo comenzó a murmurar muy impresionados por la decisión del rey- Os puedo asegurar, que este es el mejor hombre que hay en este lugar ahora mismo. Sería capaz de luchar contra 5 personas y derrotarles, incluso después de estar tanto tiempo encerrado… Por eso mismo, le doy a él los poderes de teniente, los poderes de la persona que se encargara de defender este reino a mis órdenes.

La gente se quedo en silencio, pero un hombre comenzó a aplaudir y todos le siguieron. Los hombres del pueblo dudaban de la decisión del rey, pero ahora aplaudían el hecho de que fuera Rober el nuevo teniente.

- Esto es por ti…- Le dijo el rey mientras se marchaba del lugar.

No tardo mucho más, y el chico también se fue del salón y comenzó a dar un paseo por el castillo. Se había transformado en lo que tanto quería, en el teniente. Aunque eso ya no le valía para nada, porque lo había hecho demasiado tarde.

- Rober… Dijo una voz muy recordada por el joven. Miro hacia atrás, y allí estaba Amanda muy impresionada al verle
- Amanda…- Dijo el chico mientras se alegraba y corría hacia ella, pero al hacerlo ella dio un par de pasos hacia atrás mientras daba unas señales a Rober
- No… No lo hagas… No sé qué haces aquí…
- Llegue a un trato con Estefan, y me dejo salir… Porque no…
- No te acerques por favor… Las cosas han cambiado…
- ¿A qué te refieres?
- Ahora yo ya soy una reina… Y Estefan es el rey… Por mi culpa te detuvieron y… No ha servido para nada… No ha valido para nada…
- Pero… ¿Estamos juntos no?
- Ahora… Hay algo mas…- Dijo la chica mientras se tocaba el estomago- Estoy… en cinta…
- Que… ¿Qué estás diciendo?
- La noche que nos casamos… Yo no quería pero Estefan… Me obligo y ahora…
- Quieres decir que… No puede ser…
- ¡Lárgate!- Dijo la reina mientras se giraba con lagrimas en su rostro- Te has metido en una guerra por mí, y yo no he podido hacer nada. Si te quedas mas aquí acabaras muriendo por mi culpa
- Lo siento mucho Amanda… Pero por mucho que lo pides no pienso abandonarte…
- ¡Guardias!- Grito la reina mientras sus guardaespaldas corrían hacia ella- Llévenme a mi habitación, y no dejen que este soldado venga.
- Pero Amanda…
- ¡Es una orden!- Grito la reina muy seriamente. Los guardias no se lo pensaron mucho y bloquearon el paso a Rober, quien miro hacia otro lugar y se marcho bastante decepcionado.

Paso el tiempo… Y el nombre de Rober se hizo cada vez más grande. Junto a Oscar, lograban hacer las misiones que parecía ser imposibles, aunque durante ese tiempo Rober nunca sonrió… Nunca volvió a ver a Amanda durante esos meses… Hasta el día, en el que pasaron 9 meses que Rober era el teniente.

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