miércoles, 11 de enero de 2012

El camino solitario XVI: El hijo del teniente


El teniente acompaño a Rober hasta el salón, donde había algunas personas más que en la prueba anterior. No eran muchas más, pero pudo ver a un chico que tampoco superaría la mayoría de edad entre ellos. Nunca le había visto antes, pero de algún modo le sonaba su rostro.

- Al fin están todos reunidos- Dijo el rey quien aún seguía serio- Como muchos de vosotros han podido ver, ahora hay más gente que en la primera prueba. La razón es que en otro lugar del castillo hicimos la prueba con otras personas. Ahora están todas reunidas.- Todos los aspirantes se miraron los unos a los otros, pero Rober pudo ver a alguien que no apartaba su vista de él.- Antes de decir los nombres de las personas que se unirán, haréis combates con armas reales entre vosotros. 1 contra 1, una lucha que yo decidiré contra quien luchar, y que haréis mientras todas las demás personas os observaran

Algunos guardias se acercaron hacia el rey y dejaron un par de espadas al suelo. Todo el mundo se quedo impresionado, al ver que eran armas reales, recién afiladas.

- Sera una batalla real, sin piedad alguna, pero si pueden no tomen la vida de su adversario. Luchen con honor, y recuerden que no tienen que ganar. Tienen que sobrevivir para poder demostrar lo fuertes que pueden llegar a ser. Comenzaremos con usted…- El rey señalo al chico que no paraba de mirar a Rober- Y con el otro chico…

Estaba señalando a Rober, quien miraba bastante extrañado al rey. El teniente rápidamente actuó y le susurro algo al oído del rey.

- Mi señor está usted seguro… Ese chico es…
- Se perfectamente quienes son, y no cuestiones mis órdenes teniente.

Tanto el chico como Rober cogieron una espada mientras todos se separaban de ellos. Alzaron sus espadas y esperaron unos segundos.

- Comenzad
- ¿Cuál es tu nombre?- Pregunto Rober muy serio
- Oscar… Soy Oscar…
- Mi nombre es…
- Rober… No te olvidaría jamás…

El chico se quedo impresionado mientras Oscar corrió hacia él y le intento golpear. Rober no tuvo tiempo para poder esquivarlo, por lo que no le quedo otra que bloquearlo. Aunque al intentar parar el golpe, el chico salió volando por la fuerza extrema de Oscar. Cayó al suelo bruscamente, pero se levanto rápidamente.

- Quien… ¿Eres tu? ¿Cómo me conoces?
- No te olvidaría nunca… Al asesino de mi padre…
- No puede ser… Él…

De nuevo Oscar salió corriendo hacia Rober, aunque en esta ocasión se agacho y pudo esquivar el golpe con facilidad. Después golpeo a la cara de Oscar con la empuñadura de la espada y le golpeo en el riñón con una patada. Oscar no pudo mantenerse en pie, y al caer al suelo Rober le puso su espada en el suelo.

- Se acabo… ríndete- Dijo Rober algo sorprendido mientras veía que Oscar aun quería luchar
- Está bien, el combate ha finalizado. Ustedes dos, entreguen las armas y márchense de aquí- Grito el rey que parecía algo frustrado.

Unos guardias llegaron y les quitaron las armas a los dos jóvenes mientras Oscar se levantaba y se marchaba del salón. El teniente se acerco hacia el chico y le felicito por la victoria ante la mirada de todos los otros guardias que no podían creer el resultado de la batalla

- Oye… Él era…
- Si, el hijo de Carlos… Intente que no luchara contra ti, pero creo que el rey ya sabe quiénes sois… Esto puede ser un problema para el… Oye, ¿A dónde vas?- Pregunto el teniente muy impresionado al ver que Rober se marchaba hacia la misma dirección por la que se marcho Oscar.
- Me voy de aquí, ya no tengo nada más que hacer…
- Pero…
- Tú deberías de volver con el rey, el próximo combate comenzara pronto…

Estuvo andando unos minutos, hasta que llego a parte del castillo por la cual se podía ver todo el pueblo. Allí estaba Oscar, mirando por las ventanas tranquilamente.

- Oye… Oscar
- Tú… ¿Qué haces aquí? Deberías de estar en el salón mirando los combates
- ¿Sabes? No me interesa como se pelean un par de tíos locos.
- ¿Entonces qué haces aquí dentro?
- Tengo mis motivos…
- Al igual que yo…
- Oscar… Sobre lo de tu padre…
- ¡No digas nada! No hace falta que te disculpes… Sé que fue lo que hizo, por lo que no te culpo por su muerte…
- Asique no estás aquí para vengarte…
- No seas estúpido, mi motivo es otro distinto. Los actos de mi padre han hecho que nuestra familia perdiera todo su honor… Estoy aquí para recuperarla…
- ¿Y porque actuantes así antes?

Oscar sonrió levemente y le dijo:

- Quería que te enfrentaras a mí en serio, pensando que yo quería matarte. Solo así podríamos luchar para poder pasar… Aunque me metiste un palizón
- La verdad… Es que te gane por poco, ese golpe tuyo… No me esperaba que fuera así de fuerte. No solo eso, sino que además fue bastante rápido.
- Mi rapidez no se puede comparar con la tuya, mocoso…
- Sera un placer volver a luchar contigo

El chico extendió la mano para hacer las paces con Oscar, y este sin dudárselo unos segundos la acepto.

- Lo mismo digo, pequeño

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