miércoles, 18 de enero de 2012

El camino solitario XVIII: Batalla de generales


Rober se dirigió hacia el campo de entrenamiento donde pudo ver que todos sus hombres estaban tomando un descanso. Muy serio, cruzó todo el salón y estuvo mirando a otros soldados que entrenaban a las órdenes de otros generales. Entre ellos, estaba el general Estefan junto a sus hombres. Todos ellos eran mucho más experimentados que los de Rober, y seguramente era el mejor grupo de luchadores de todo el reino.

- Pero mira quien está aquí… El general Rober- Dijo Estefan mientras sacaba una sonrisa algo extraña- ¿Qué es lo te trae por aquí?
- Quería ver cómo eran a los que llaman los hombres más fuertes de este lugar…
- La verdad es que estoy orgulloso de mis hombres… sin ellos nunca hubiera podido llegar aquí
- Aunque… He escuchado, que hay mucha gente que dice que tu pequeño grupo de hombres ya es historia…
- Dime más sobre esos rumores…
- Cuentan que tus hombres no podrían vencer a los míos en una pela de verdad. Aunque estén más experimentados, dicen que mi grupo es el futuro del reino.
Estefan lo miro mientras seguía sonriendo, pero paria cabrearse cada vez más.
- Es una pena…- Dijo él mientras se acercaba a Rober- Nunca sabremos si es o no verdad…
- Pero si que podremos saber cual podría a llegar a ser el grupo más fuerte…

El general Estefan volvió a mirar interesado al novato de Rober quien seguía bastante serio

- Te escucho
- Tu y yo, aquí y ahora… Luchemos por saber quién es el mejor general de aquí, y así sabremos cual de los grupos tienen al mejor maestro.
- Un combate entre generales… Sabes que eso no está permitido…
- Oficialmente, no será un combate. Sera un entrenamiento entre expertos en el combate, nada mas… Así nuestros hombres podrán ver como luchan los generales.

El joven Rober aun seguía serio mientras el otro general se comenzó a reír.

- Está bien mocoso, vamos a enseñarles a estos chicos como se debe de luchar de verdad.

Todos los hombres que estaban entrenado se detuvieron mirando a los dos generales que se preparaban para una pelea. Rober estaba junto a Oscar, quien seguía sin poder creer lo que hacía.

- ¿Qué demonios estas pensando?
- Quiero ayudar a los hombres para que vean como podrían ser la lucha contra gente de alto nivel… nada mas

Acabo de prepararse y cogió una espada que usaban para entrenarse. Era exactamente iguales de las que usaban en las batallas reales, tan solo que estas apenas estaban afiladas Al otro lado de la salan, Estafan también estaba preparado y con la espada en la mano. Parecía muy confiado, pero igualmente parecía estar muy concentrado para el combate. No había nadie que quisiera entrenar, todos querían ver el que seguramente fuera un combate único, y que jamás se repetiría.

- Atentos soldados- Grito Estefan cuando se dirigía a todos los hombres que miraban el combate- Mirad con mucha atención, y aprended todo lo que podáis de este combate

Después se miraron unos segundos mientras alzaban las espadas y comenzó el combate. Estefan fue el primero en dar el primer paso y fue a atacar al chico de frente. Rober en cambio no se movió en ningún momento hasta que Estefan estuvo a pocos metros de él y se dedico a esquivar y a bloquear todos sus golpes. Técnicamente, Estefan era mucho mejor gracias a su larga experiencia, pero Rober era algo más rápido y podía siempre bloquear o esquivar sus ataques, aunque no tenia posibilidad de lanzar ningún ataque.

Mientras los dos generales seguían luchando, otros soldados se acercaban al salón para poder ver la batalla. Poco a poco, venía gente con más poder en la casa real y podían ver, como el general Estefan superaba a Rober.

- Aunque nuestro maestro sea tan fuerte… No es capaz de luchar contra Estefan…- Murmuro uno de los hombres de Rober que parecía muy asustado
- No es así- Interrumpió Oscar quien miraba el combate muy extrañado- Nuestro general no está luchando en serio…

A Oscar le parecía todo bastante raro, dado que no entendía porque luchaba contra otro general, ni mucho menos porque no lo hacía en serio.

- Pero mi señor…- Volvió a decir el mismo soldado- Si nuestro general es tan poderoso… ¿Por qué no lucha en serio?
- Eso mismo me pregunto yo…

De repente, a Rober le faltaron las fuerzas y el general le pudo golpear con una fuerte patada después de que el chico pudiese detener uno de sus golpes. Cayó al suelo con brusquedad y perdió la espada al lado del general Estefan.

- ¿Eso es todo?- pregunto el general mientras celebraba su victoria- ¡Eso es todo lo que puede dar el general Rober!

El chico se volvió a levantar y se quedo mirando fijamente a Estefan mientras se preparaba para seguir luchando aunque no tuviera una espada.

- ¿Aun quieres seguir luchando? Deberías de aprender a rendirte….
- Puede… - En esos momentos, pudo ver que el rey estaba mirando por la parte alta del salón, junto a sus consejeros y la princesa Amanda- ¿Pero sabes qué? Mis hombres me conocen por ser muy cabezón…

En esta ocasión, fue Rober quien fue hacia el general para atacarle, aunque ahora el general también fue a atacarle con su espada. Justo antes de que se chocaran, el chico hizo un giro rápido e esquivo a Estefan con bastante facilidad para poder así lograr llegar hacia donde estaba su espada. Después la volvió a coger y miro a Estefan aun más serio que antes

- Parece… que no voy a poder derrotarte solo esquivando tus ataques… Es hora de acabar con esto…
- ¡Eso inténtalo!

Estefan volvió a atacar de frente, pero Rober no retrocedió en ningún instante ni se movió del lugar. No parecía que ni quisiera esquivar el ataque, ni tan siquiera bloquearlo. Simplemente se quedo mirando fijamente a Estefan mientras este le atacaba, y justo antes de que le golpeara con la espada, Rober desapareció. Un instante después, apareció en la espalda del general con la espada en el cuello de Estefan.

- Ahora sí, se acabo.

Todos los hombres se quedaron impresionados por lo que acababa de ocurrir. Todos menos Oscar, quien ya parecía haber visto eso en alguna ocasión.

- Que… Ha sido eso…- Murmuro el general Estefan quien apenas se podía mover
- Cuando un hombre entrena día y noche para poder llegar a ser más fuerte, llega a niveles que casi nadie conoce… Al ver que mi punto fuerte era la velocidad, he estado entrenándome para llegar a ser el hombre más rápido del mundo… Y este ha sido el resultado…

Estefan miro al suelo y pudo ver como las piernas de Rober temblaban mientras el general aun tenia la espada en su cuello

- Y como ya has podido ver… No es algo que debería de hacer siempre… Mi cuerpo no lo puede soportar aun
- No está mal… Alguien que llega a alcanzar tal velocidad… Es digno de ver…

Aunque justo en esos instantes, muchos guardias reales rodearon a los dos generales y alzaron sus lanzas contra ellos.

- Qué demonios…- Murmuro Rober impresionado
- ¿Qué significa esto?- Grito el rey desde el segundo piso- ¿Por qué están luchando dos de los mejores hombres de este lugar entre ellos?
- Mi señor, esto era tan solo…
- ¡Quien se atreve a luchar contra el futuro marido de mi hija!- Volvió a gritar el rey, a quien nadie haba visto tan cabreado antes…
- Futuro… marido…
- ¡Baja el arma, mata tenientes!- Volvió a gritar el rey- Veo que querías volver a matar al futuro teniente, pero no pienso permitirlo
- No es así mi señor, estábamos entrenando para que los hombres aprendieran de ellos. ¿Verdad Estefan?- Pregunto Rober algo confuso, aunque el otro general miro hacia otro lugar y no quiso decir nada al respecto
- Como me imaginaba… ¡Apresadle! ¡Y llevadle a prisión! ¡A la más oscura celda que tengamos, donde no pueda volver a ver la luz del sol nunca más!
- Pero padre esto no…- Interrumpió Amanda mientras agarraba al rey de su brazo, aunque el rey le golpeo con la otra mano sin vacilar ningún instante.
- Cállate, tú no eres nadie para dudar de mis órdenes.

Al ver que habían golpeado a Amanda, Rober intento salir corriendo de allí, pero al dar un simple paso sus piernas no pudieron más y Rober cayó al suelo sin poder volver a levantarse.
Después de eso, los guardias le apresaron y se lo llevaron, ante la mirada de todos sus hombres que no podían hacer nada por salvar a su general.

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